Negociaciones y decisiones, insurgencias-gobierno y lucha popular.

*Para ver el texto de los acuerdos de click aquíhttp://eln-paz.org/pdf/acuerdo.pdf

 

El 30 de marzo de 2016, miembros de la delegación de paz del Ejército de liberación nacional ELN y representantes del gobierno colombiano, anunciaron en Caracas la instalación formal de las mesas de diálogo entre esta guerrilla y el gobierno.  Luego de más de dos años de fase exploratoria, este hecho es un avance para la real terminación del conflicto armado.

En A quimba, queremos resaltar algunos de los puntos y parte del contexto coyuntural que se está dando en el país.

La vocación de paz de las guerrillas y en este caso del ELN ha sido probada, no es de ocultar que nacen ante la imposibilidad de tramitar reivindicaciones populares y de clase por la vía pacífica, por otro lado dentro de su construcción ideológica, manifiestan su “vocación de paz” (Libro: Rojo y Negro. Milton Hernandez)

La oligarquía colombiana por su parte ha recurrido a la guerra sucia interminable número de veces, incluso esas prácticas contra la población civil dan origen a por lo menos dos de las guerrillas que han tenido vida en el país, las Farc se forman luego de los bombardeos en el Tolima y el Movimiento Armado Quintín Lame que nace ante los asesinatos que cometieron los terratenientes en el Cauca (Entre otros familiares de Paloma Valencia del Centro Democrático).

La crisis internacional del capitalismo que desde el año 2008 no toca fondo ha llevado a la búsqueda de una reconfiguración de las inversiones y a la quema de capitales por medio de la guerra, en América latina se aumentan las inversiones en materias primas y servicios ambientales y al mismo tiempo en medio oriente explota una guerra motivada por el fascismo islamista.

Para Colombia estas inversiones y la necesidad de disminuir los gastos en guerra obliga a sectores de la oligarquía más tradicional a negociar con las insurgencias, para mantener las tasas de ganancia en lo más alto posible dados los reveses internacionales. Otra parte de la oligarquía más cercana a los paramilitares y la droga -lumpen-oligarquía, busca un triunfo militar que ya de sobra ha quedado demostrado ser imposible.

Entre las talanqueras más grandes que tienen los procesos de paz es que se convierten en medidas inmediatistas,  es decir, se pretende acabar con la confrontación armada sin acabar con las razones que la hicieron realidad, casos puntuales: doctrina militar y modelo socioeconómico capitalista, estos son dos de los inamovibles del gobierno, que en la mesa de negociación con las FARC se hicieron específicos al igual que en la mesa con el ELN, pero esta última guerrilla le “chuta la bola”a la sociedad civil y plantea que se ponga dentro de sus reivindicaciones.

Un enemigo de gran calado para este momento es la reactivación de los escuadrones paramilitares que de la mano de la labor política de Centro Democrático y otros grupusculos neo-fascistas buscan hacerse ver para defender los intereses de la lumpen-oligarquía y las transnacionales.

Estos diálogos con el ELN son posibilidad para que las organizaciones del país se expresen; la cautela es fundamental ya que ni la firma de un cese de hostilidades y mucho menos la entrega de armas por parte de quienes han optado por esta vía revolucionaria son garantía de mejoras para el pueblo.

Las calles, debates y acciones del bloque popular y revolucionario son fundamentales para el triunfo de las mayorías en el país.

Escrito por: Juan Carlos Chaparro

 

 

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